INSUFICIENCIA VENOSA PELVIANA Y VARICES VULVARES.
Autor: Dr. Roberto Carlos Mirabella.
Servicio de Cirugía General – Sección Flebología y Linfología.
Hospital Bernardino Rivadavia – Buenos Aires – Argentina.
INTRODUCCION.
Cuando se analiza la disposición varicosa de un paciente para encarar una actitud terapéutica, quirúrgica o no, es necesario tomar en cuenta la localización de las venas generadoras de la insuficiencia venosa que se va a tratar. Si bien la mayoría de las perforantes incompetentes pertenecen al sistema venoso profundo del miembro inferior, existe un grupo de venas pelvianas que originan várices localizadas en la cara posterior del muslo, su lado externo y la región perónea: se las denomina ramas extrapelvianas de la hipogástrica. De éstas, la pudenda interna y la obturatriz son las más importantes, dado que tienen un activo papel productor de las várices vulvares y por el camino de estas se propagan al muslo en la región descripta.
Las venas isquiáticas y glúteas tienen un rol menos destacado pero pueden ser generadoras de trayectos varicosos verticales descendentes a partir del área glútea central que nunca sobrepasan el tercio superior del muslo y que jamás intervienen en la formación de las várices vulvares.
CLASIFICACION.
Según se las considere, las várices genitales femeninas se pueden clasificar de dos maneras diferentes:
- SUPRAPUBIANAS:
Son dilataciones a modo de by pass contralateral. En realidad corresponden a ramas de la ilíaca externa buscando descomprimir un área obstruida profunda del sector ilíaco o femoral, ya sea por razón fisiológica (embarazo) o patológica (trombosis, masa ganglionar, síndrome de Cockett), dando origen a lo que llamamos Palma fisiológico.
- SUBPUBIANAS:
Son las várices vulvares propiamente dichas.
También se las puede considerar desde el punto de vista de su localización en:
- INTERNAS:
Corresponden a los colectores venosos útero ováricos y útero vaginales, de difícil diagnóstico. Su presencia debe sospecharse ante la presencia de una gran congestión de los genitales externos que solamente alivia con la posición de Trendelemburg. Si alguno de estos plexos se desgarra durante el trabajo de parto puede dar lugar a complicaciones que van desde la formación de hematomas en la conjuntiva laxa pelviana, hasta graves inundaciones peritoneales.
- EXTERNAS:
Son las várices vulvares.

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